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sábado, 12 de mayo de 2012

Envidia sana...

Hace una semana mi queridísima mujer se compró el último número de la revista Rockzone y en las últimas páginas de la misma hay una sección en la que algún grupo estatal cuenta alguna de sus experiencias girando por el mundo. Pues bien, en esta ocasión le tocaba a un grupo vasco de hard-core llamado "Humilitate". En el artículo nos cuentan sus aventuras por los Estados Unidos en un tour realizada el verano del 2011. Desde Nueva York hasta Los Angeles y vuelta; todo esto en furgoneta, y con un equipo bastante precario. Como os podéis imaginar les pasan cosas increíbles, momentos malos, muchas risas, grandes dosis de suerte y conocen a un gran número de gente que les ayudan en su particular "road-trip". 

Nevera indispensable en todo "road-trip" que se precie...

Pues bien, leyendo toda la historia me entró envidia, pero sana, muy sana. Siempre quise tocar algún instrumento, formar un grupo y tener alguna experiencia similar a la que estaba escrita en la revista. Por unos y otros motivos nunca pude realizar mi sueño (aunque todavía estoy a tiempo) y lo máximo que he conseguido es tocar los ritmos básicos de batería tras unos meses yendo a clase. Lo dicho, no lo descarto aún...siempre hay que tener esperanzas e ilusiones en esta vida de mierda.

Y de la que me entraba la envidia sana, por otro lado pensaba que he tenido suerte de poder hacer esa clase de viajes con mis amigos. No íbamos a tocar, pero íbamos a ver cómo tocaban. Bueno, ¡y que cojones! ¡aún vamos!. Este verano sin ir más lejos nos esperan unos cuantos festivales y creedme cuando os digo que con lo que nos gusta el rock no van a ser los últimos ni de coña. Y seguí pensando que estar subido encima del escenario debe de ser la polla viendo a toda la peña y tocar para tanta gente tiene que hacerte sentir como un semi-dios pero al mismo tiempo razonaba que estar abajo, en el foso, con tus colegas, disfrutando de la música que amas y riéndote sin parar durante todo el festival, no tiene precio. Así que al final lo que empezó siendo envidia sana se diluyó en imágenes mentales que tengo con mis colegas en conciertos y "road-trips" varios y no veáis lo que se agradece eso para empezar el día.

No se está tan mal en el foso...


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